Divorcio

4 grandes errores que cometí como esposa

Sloane Bradshaw se vio obligada a ver sus defectos, los cuales creía que no tenía, ahora es una exesposa que hubiera querido salvar su matrimonio

Ilia Nuñez
Por Ilia Nuñez
  • Mujer llorando. Fuente: www.taringa.net

    Mujer llorando. Fuente: www.taringa.net

Su marido la engañó con otra mujer y esta fue la gota que derramó el vaso de un matrimonio de diez años. Por mucho tiempo Sloane Bradshaw culpó a su exesposo del fracaso pero no fue sino hasta que tomó una terapia que descubrió que la responsabilidad y la culpa habían sido de los dos, y que aunque él fue quien la engañó, ella no había hecho lo suficiente para resolver todos los problemas que debían arreglar juntos.

Esto fue lo que escribió cuando por fin se dio cuenta de cómo echó a perder su matrimonio. 

Esto es lo que hizo realmente jodido a mi matrimonio, que sirva como una advertencia para usted antes de que sea demasiado tarde”.

PUSE PRIMERO A MIS HIJOS

Es fácil amar a sus propios hijos, se necesita muy poco esfuerzo y ellos te adoran sin importar lo que hagas. El matrimonio es diferente, implica el trabajo. Y cada vez que mi matrimonio se empezaba a sentir como el trabajo me llevaba a los niños de paseo, o al museo. A menudo había planeado esas salidas cuando sabía que mi esposo no podía ir (y arruinarnos la diversión). Me dije que estaba bien porque él prefería trabajar de todos modos, siempre andaba de mal humor en las salidas familiares. La mayoría de las noches me quedaba en la cama con mis hijos hasta que se dormían culpándolo a él de que se acostaba tarde y además que roncaba. Como resultado casi nunca estábamos solos o libres de los niños. O quizá sí, una vez en nuestro aniversario.

NO LES PUSE LÍMITES A MIS PADRES

Estaban en la casa con frecuencia, a veces llegaban sin avisar y sólo entraban. A menudo ayudaban con cosas de la casa cuando nadie se los pedía, doblaban nuestra ropa y la colgaban (incorrectamente claro). No había vacaciones sin ellos, nos enfrentaban con nuestros hijos cuando los corregíamos delante de ellos. Mis propios temores de molestar a mis padres no me permitieron trazar una línea en la arena y pedirles que no la cruzaran. Pocas veces defendí la autonomía de mi familia, no creo que lo vuelva a hacer así en el futuro. Mi marido literalmente se casó con toda mi familia.

LO HUMILLÉ

Pensaba que el amor era honestidad, pero todos sabemos que la verdad duele. A medida que estábamos más confiados en nuestra relación, dejé de tratar de guardar la prudencia. Les hablé mal de él a mis amigas, a mi mamá, a mis compañeros de trabajo, ¿puedes creer lo que hizo?, ¿porqué hizo eso?. En lugar de construir su ego, yo lo pisoteé por todas partes. Yo lo menosprecié a menudo, diciendo que su trabajo era poco importante y me referí a sus amigos como parásitos. Yo le reprendí por hacer las cosas mal cuando, con toda honestidad, lo que no hacía era hacerlas a mi manera. A veces le hablaba como a un niño. Controlé las finanzas de la familia y le pedía cuentas sobre cada centavo que gastaba. ¿Y en la cama?, adivinaste, lo hacía todo mal también y yo no reparaba en decírselo.

A medida que nuestro matrimonio se desmoronó me encontré constantemente en la búsqueda de sus errores de modo que pudiera justificar mi superioridad. Al final tuve cero respeto por él y me aseguré de que él lo supiera y lo sintiera todos los días.

NO APRENDÍ A DISCUTIR

No me molesté en aprender a discutir de la manera correcta. Sé que suena extraño sugerir que hay una manera correcta de luchar. Pero la hay. Mantenía la paz en nuestra casa, cerrando la boca cuando las cosas realmente me estaban molestando. Como se puede imaginar, todas las pequeñas cosas que me volvían loca crecieron en una bola gigante de ira reprimida que de vez en cuando explotaba. Debí ser realmente espantosa en esos momentos. Después del hecho, justificaba mi enojo diciendo que una mujer tiene que tener un límite de tolerancia.

Escribo esto, no con la intención o con la esperanza de volver a ganarme a mi ex, ni para tener su perdón. Escribo esto porque no puedo creer cuanto tiempo mantuve mi cabeza enterrada en la arena. Espero que otras mujeres no piensen lo mismo que yo y puedan echar un vistazo alrededor.

Y aunque aún me duele que mi marido eligió la cama de otra mujer para resolver nuestros problemas cuando un asesoramiento podía haber ayudado, estoy totalmente de acuerdo en que fue mi comportamiento en gran parte lo que lo empujó allí.

 


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