Enamorados

¡Alerta! un matrimonio desastrozo a la vista

He aquí cinco gotas que derraman el vaso y te acercan irremediablemente al divorcio

Ilia Nuñez
Por Ilia Nuñez
  • Novia llorando.

    Novia llorando.

Nadie que se casa enamorado piensa en divorciarse después, el amor hace que tengamos una esperanza firme de que será para siempre pero luego vienen los problemas que sí pueden golpear muy duro la relación. Los problemas de siempre.

Si no sabemos hacerles frente difícilmente salvaremos una relación golpeada, pues con cada error se quiebra aún más hasta estar en el piso agonizando. Estas son cinco reglas de oro para sanar cualquier matrimonio que va en picada. Mucho ojo para identificar qué es lo que quieres, ¿quieres que dure?, haz lo siguiente:

NO TE DESENAMORES

Tú te enamoraste de la imperfección de esa persona, a lo mejor sin saber que era imperfecta y ese es el problema, que no sabías. Ahora que sabes no te desenamores porque nadie es perfecto, ni nadie será mejor para tí que esa persona a la que elegiste. Por algo la elegiste, averigua y recuerda todos los días porqué. Te va a sonar bastante frívolo lo que te voy a decir a continuación, pero si llevas una buena vida sexual estarás tan cañonamente dopado que verás los problemas como algo insignificante.

Es decir, sonrisa de oreja a oreja todo el santo día.

NO HAGAS RUTINAS

Ya tienes bastante de rutinas, abstente de ser poco creativo en tu relación y aplica este principio en todo lo referente a ella, ¿renacer o morir?, reinventate, cambia, desacostúmbrate pero siempre manteniéndote en una acción, espabílate que si no lo salvas tú, no lo hará nadie por tí.

Tiene mucho, pero mucho que ver con divertirte. Porque siempre regresas a los lugares donde te diviertes.

AFRONTA DIFICULTADES

Irremediablemente las tendrás que afrontar, si te das tiempo para pensar podrías estarlo posponiendo hasta que se haga tan cansado que vas a tirar la toalla, o tu cónyuge.

No te des mucho tiempo para asimilar las cosas, aprópiate de lo mejor que puedes sacar de ellas y resuelve de inmediato. El tiempo es muy valioso para que lo desperdicies en dudas.

COMUNÍCATE

Suena muy trillado pero es una regla de oro puro, no quiere decir que hables como perico todo el día sobre todo lo que te pase, lo que comes o dejas de comer. Comunicarse implica también saber escuchar, negociar y llegar a un acuerdo. En la mayoría de casos uno de los dos tiene que ceder un poco para que todo embone.

Eso no significa falta de perspectiva.

PIDE AYUDA

Si no crees que es posible que tú mismo salves tu matrimonio, pide ayuda, a Dios, a alguien de tu confianza, a alguien experto, a alguien que haya pasado por lo mismo que tú.

Pide ayuda a tu pareja también, muchas veces una sola persona soporta la carga de una separación o divorcio mientras la otra ‘bien gracias’, le importa un cacahuate.

Ahí ya es una cuestión de injusticia y tú sabes si deseas vivir de esa manera.


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