Enamorados

Orgasmo para galleteros en tres, dos, uno...

¿Sientes que tu vida sería distinta si no existieran las galletas?, ¿La comida te da satisfacciones pero con galletas estás en plenitud?, esta nota es para tí

Ilia Nuñez
Por Ilia Nuñez
  • Monstruo Comegalletas.

    Monstruo Comegalletas.

Las galletas son bonitas, son de esas cosas pequeñas que nos dan grandes satisfacciones y felicidad automática apenas escuchamos un paquete abrirse.

Seas galletero godinez o freelance... Gamesa o Marinela, las galletas han jugado un papel fundamental en tu vida, digamos que una niñez sin galletas es maltrato psicológico. Las amaste en el pasado, las amas ahora pero no puedes aceptarlo abiertamente y siempre las amarás, si no ¿Porqué crees que los abuelos siempre tienen galletas escondidas para darle a los nietos?.

Esto te recordará tu niñez.

Emperador.- Estas galletas nacieron de tu ímpetu por comprar dos paquetes para crear la más hermosa combinación de sabor nunca antes saboreada.

Pero luego tu madurez prepúber te hizo elegir las de chocolate por considerarlas más pecaminosas. 

Las Chokis inspiraron muchas conductas obsesivas, tratasde de morder justo en una de las chispas. Si no le dijiste a alguien 'me chokis', te hizo falta barrio.

Arcoíris.- Te comías primero los bombones blancos, o primero los rosas, pero nunca juntos, brincaste de gusto cuando le añadieron un sobre con mermelada el cual tenías que racionar entre ocho galletas y no se tú, pero yo... 

Lloré cuando sacaron esta edición con colores.

Las crackets, las únicas galletas saladas que te hacían querer pegarle al tendero cuando las aplastaba. 

Luego conociste estas, las Emperador de Nuez, fue una experiencia dolorosa y a la vez reconfortante. Nadie se lo explica hoy en día.

El Mamut era esa galleta forrada de chocolate que te molestaba compartir con tus hermanos, el equivalente en pastelitos del Negrito Bimbo.

Si nunca metiste un paquete entero de estas galletas en el café de alguien más, entiendo que tengas traumas psicológicos graves.

Ay las Marías, tú nunca las compraste, ellas simplemente aparecían en la alacena de tu mamá. 

Valía la pena lamer un poco de ese asqueroso relleno blanco con tal de poder meter dos galletas Oreo juntas a un vaso con leche.

Los polvorones, quizá sean las galletas más subestimadas del mundo pero su increíble textura me hizo enamorarme, qué más me daba que fueran de naranja y no sabían ni madres a naranja. 

Las barritas nos hacían entrar a un conflicto existencial todo el tiempo, ¿Cuáles son mejores, fresa o piña?, hasta que Gracias a Dios hicieron unas sabor mora que sirven como prueba para detectar anomalías congénitas. El que las elige es friki a morir.

Como todo buen galletero, no podías dejar pasar estas como una galleta más y las tratabas como galletas redondas, quitando cada una de las capas para comerlas one by one... 

Estas son las tartinas, cuando comprabas estas te escondías de tus amigos, no lo niegues. Y es que era poco placer para compartirlas.

Supiste que ya eras un púber cuando te alcanzaba para comprar Senzo. De las canelitas y las piruetas no hablaré, ya que siento que sólo a mí me gustan.  

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