Enamorados

Plantó miles de flores para su esposa ciega

Cuando su esposa perdió la vista y las ganas de vivir un japones plantó durante dos años un jardín de flores para que su olor la reanimara 

Nadxiely Niño Chávez
Por Nadxiely Niño Chávez
  • Señor y señora Kuroki. Fuente:

    Señor y señora Kuroki. Fuente:

“Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. Hemos conocido hermosas historias de amor, la del Taj Mahal es la más conocida y gracias a las redes sociales a diario podemos ver de todo lo que somos capaces los seres humanos cuando queremos demostrar el amor que sentimos por una persona.

 

 

Corría el año de 1956, cuando una pareja de recién casados decidió trasladarse a Shintomi , en la prefectura de Miyazaki, en Japón.Tuvieron dos hijos y vivieron felices durante varios años, hasta que la salud de la señora Kuroki empezó a deteriorarse. Unos problemas de la vista derivados de su diabetes se complicaron hasta dejarla completamente ciega.

Fue un golpe muy duro para la familia, en especial para la señora Kuroki, que a partir de ese momento se volvió huraña y amargada. Con el estado de animo por los suelos, decidió recluirse en el interior de su casa y salir solamente cuando fuera necesario.

Desesperado al ver como la salud física y mental de su amada decaía poco a poco, el señor Kuroki buscó miles de formas para tratar de animarla. Y fue asi como se le vino a la mente uno de los regalos que todo enamorado ha hecho alguna vez: flores.

Pero él sabía que una flor no sería suficiente, así que durante dos años empezó a plantar semillas de ‘shibazakura’, una especie marcadamente aromática. Pronto comprobó que el olor de las flores hacía que su esposa quisiera salir al exterior y esto lo alentó a seguir plantando más y más flores.

Y gracias a su hermoso jardín, el señor Kuroki logró que la depresión de su esposa desapareciera. Hoy viven rodeados de una alfombra de rosas que atrae a más de 7 000 visitantes al año. No es un espacio público, sino el jardín de su domicilio particular.

La ceguera le robó la sonrisa, pero la compañía, el amor, esfuerzo y dedicación de su esposo es el tesoro más valioso que está mujer puede tener.

 


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