Enamorados

Esto dice el Kamasutra sobre peleas amorosas

Toda pareja en algún momento experimenta alguna clase de diferencia, que termina convirtiendose en una verdadera pelea.

María José Escamilla Benítez
Por María José Escamilla Benítez
  • Leyendo el Kama-Sutra

    Leyendo el Kama-Sutra

A todos nos ha pasado en más de una ocasión que nos apasionamos en una discusión, quien no ha experimentado la conmoción física que nos genera un debate intenso: rubor, agitación, taquicardia, temblor, transpiración, entre otros.

Las parejas no están exentas de estos acalorados encuentros, obviamente la intensidad varia según los temperamentos que integran la pareja, pero indiscutiblemente cuando dos personas se quieren y tienen un proyecto en común, son muchas las cuestiones sobre las que deben ponerse de acuerdo, negociar, aprender a tolerar, etc. De manera que discutir -salvo que esto se convierta en un hábito demasiado frecuente o con tintes violentos- no necesariamente constituye un mal síntoma en una pareja. Incluso muchas rupturas se dan entre quienes, en apariencia, se llevaban de lo más bien. 

No es extraño que esta clase de intensos episodios concluyan en un encuentro sexual, el cine lo ha retratado cientos de veces en sus películas: una pareja de enamorados empieza a discutir, la pelea va subiendo de tono gradualmente, hasta que cuando parecen estar en el punto más fuerte del enojo, terminan envueltos en un irrefrenable deseo que los conduce al encuentro sexual mas apasionado. Esta situación no esta nada lejos de la vida real de los amantes, y cosas interesantes se han escrito al respecto. 


El Kama Sutra, antiguo texto hindú sobre erotismo, dedica varios párrafos a las peleas de amor:

“Una mujer que ama apasionadamente a un hombre, no soporta el oír que se pronuncie el nombre de su rival, ni que se sostenga conversación ninguna sobre ella, ni ser llamada con el nombre de la otra por inadvertencia. Si tal cosa sucede, comienza entonces una gran riña: llora, monta en cólera, agita sus cabellos, golpea a su amante, cae sobre el lecho o sobre la silla, y arrojando a derecha e izquierda sus adornos, se tiende a todo lo largo en tierra”

 

Vatsyayana continúa: “El amante, entonces, debe intentar apaciguarla con palabras conciliatorias y, al mismo tiempo, la levantará con precaución y la pondrá sobre la cama. Pero ella, sin contestar a sus preguntas, con ira siempre creciente, doblegará la cabeza de su amante tirándole de los cabellos, y después de haberle golpeado una vez, dos veces, tres veces en los brazos, en la cabeza, en el pecho o en la espalda, se dirigirá hacia la puerta de la habitación”. 

Según el sabio hindú estas peleas no son más que el prolegómeno de la unión sexual: “Al cabo de determinado tiempo, cuando ella juzgue que su amante ha dicho y hecho todo lo que pudiera por reconciliarse, le abrazará, expresándole amargos reproches, pero también dejándole ver un vivo deseo de coito”.

Así que si te vez hundido en una discusión, recuerda que ese apasionamiento intenso tiene que ver con el amor, y busca rápidamente la reconciliación, para que ambos puedan seguir disfrutando de la hermosa experiencia de amarse intensamente en armonía.  


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