Enamorados

¿Soltera o solterona?, ese es el dilema

Fátima Flores
Por Fátima Flores
  • Soltería

    Soltería

En esta ocasión no vengo a escribirles sobre las aplicaciones de moda para conseguir ligues ni conocer personas, esta vez, quiero expresar mi punto de vista sobre el motivo por el cual mentes maquiavélicas han inventado Happn o Tinder y otras herramientas para conseguir encuentros entre personas, ese defecto, estado anímico, social o civil que muchos ven como una maldición: la tan temida o amada soltería.

A mis 28 años de edad pertenezco a ese grupo de personas apestado por la sociedad, soy esa mujer a la que ven con desdén porque decidí estudiar una carrera universitaria, enfocarme en buscar el éxito profesional y no abandonar mis estudios cuando estaba en la preparatoria y no dejarme explorar por el primer cabrón que me hablara bonito solamente para bajarme los calzones.

Sí, yo soy esa chica que no sabe qué decir cuando la tía, la abuela, o incluso mis padres me preguntan que si cuándo me voy a casar, que si dónde está el novio, que ya me quedan escasos dos años para los 30 y después a las mujeres nos resulta difícil eso de tener hijos, incluso la energía se va agotando al mismo tiempo que la fertilidad femenina. Tanto hombres como mujeres que estamos en este estado solteril hemos pasado por alguna situación similar que les comento, sin embargo, para nosotras las mujeres es mucho más frecuente y hasta más cruel la manera en la que se nos ve.

Yo he pasado por preguntas incómodas como esa que me hacía mi mamá todos los días al hablar con ella por teléfono justo después de terminar con mi ex (sí, ese que pensé sería el bueno y me di cuenta de que no), ella siguió preguntándome por él meses después  “¿y cómo está V?”.

O como aquella vez que mi progenitora me dio permiso de hacerla abuela permitiéndome así, salirle con mi “domingo siete”. Incluso mi papá no sé quedó atrás y un día me reclamó que no quería morirse sin conocer a sus nietos.

(¿Estos nietos valen no?)

Y así, de pronto uno se va llenando de preguntitas incómodas y pues sí, de pronto nos va incomodando la soltería y nos vamos sintiéndo como un leproso que perdió el tiempo y al cual se le está fugando la vida.

¿Qué les digo si soy de las pocas de mi generación que están solteras?, ex compañeras de la primaria, la secundaria, la prepa y la universidad ya tienen a mi edad dos o tres hijos, y yo… Pues no se me ve brillo diría mi abuela.

Pertenezco a esa generación de mujeres que buscan éxito profesional, que disfrutan la soltería, la independencia, que se mueve para donde quieren, con quien quieren y a la hora que quieren, que no necesitan tener una relación afectiva con una persona para demostrarle a la sociedad que tienen alguien con quien compartir los días aunque estos no sean del todo felices.

Yo no pediré disculpas por querer alcanzar mis sueños y dejar a un lado los de las princesas de Disney, por ser la Mafalda y no la Susanita de esta historia.

Simple y sencillamente aún y a pesar de las críticas y de las miradas extrañas hacia mí cuando digo que no estoy pensando ahora en casarme ni tener hijos, que vivo mi vida con alegría y libertad. Experimento, aprendo de mis relaciones pasadas y construyo un lugar en el que tal vez, en algún momento decida compartir mi tiempo con un hombre que realmente me haga feliz y respete mi independencia, como también puede que ese día no llegue y estaré encantada de haber vivido al máximo mi vida sin necesidad de estar atada a alguien que no me hace feliz.

Estoy totalmente convencida de que el amor existe, no estoy negada, conozco parejas que admiro y me encanta ver cuánto se quieren, amigas y amigos que los veo enamorados y es hermoso. Simplemente las cosas llegan en el momento justo, por eso yo espero con un vaso de whisky on the rocks…  

Los queri! 


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