Tabú

La sexualidad está llena de trampas y estupideces

La sexóloga francesa Valérie Tasso, autora de ‘Diario de una ninfómana’ ofrece una nutrida entrevista

Ilia Nuñez
Por Ilia Nuñez
  • Valérie Tasso, sexóloga y terapeuta. Fuente www.rtve.es

    Valérie Tasso, sexóloga y terapeuta. Fuente www.rtve.es

Valérie Tasso, escritora del best seller ‘Diario de una ninfómana’ habló con www.elmundo.es sobre cómo ve la sociedad española la sexualidad, apuntó que la sexualidad está muy plagada de trampas, de mojigatería y estupideces, y que la salud sexual de los españoles empeora.

La experta apunta a que la sociedad española ha pasado de tener una sexualidad reprimida a una hipersexualizada. Habló también de la diferencia entre las fantasías sexuales y los deseos sexuales, dijo que mientras uno no pueda contarle lo que piensa a otra persona y no esté dispuesto a llevarlo a cabo, se trata de una fantasía. Mientras que si uno puede decírselo a la otra persona y además está dispuesto a hacerlo, entonces se trata de un deseo.

Esta es la entrevista que la también terapeuta compartió.

Pregunta: En tu libro recopilas las fantasías sexuales en categorías: sumisión, exhibicionismo, prostitución, o incluso zoolofilia. ¿No hay límites?.

Respuesta: “Son relatos que enriquecen el imaginario erótico y que algunas personas ven como desviaciones. Por eso hago la diferencia entre deseo y fantasía. Por ejemplo: todos hemos fantaseado con cargarnos a la vecina de arriba porque pone la música alta a las cuatro de la mañana. Pero no por ello somos asesinos. Sin embargo, si una mujer dice que fantasea con que la secuestran en la montaña la gente pensará: 'no está bien de la cabeza'. ¿Por qué? Tal vez porque la muerte se ha banalizado pero todo lo relacionado con la sexualidad sigue estando soterrado”.

“Una persona que dice que ha llevado a la práctica una fantasía como hacer el amor en una playa a la luz de la luna no está hablando de una fantasía, si no de un deseo sexual. Las fantasías son demasiado transgresoras como para contarse. Por eso no hay límites. Lo que pasa es que es inevitable que incluso nuestro imaginario esté influido por la moral y que haya ciertas fantasías, por ejemplo, las que tienen que ver con la pederastia o el incesto- que rechazamos”. 

Pregunta: ¿Tienen más fantasías sexuales las mujeres que los hombres?.

Respuesta: “Las mujeres nos hemos movido más a nivel simbólico que los hombres. Hasta el siglo XIX no existíamos, no podíamos hablar de sexualidad. Así que teníamos una imaginación más sofisticada”.

Pregunta: Pero la mujer, ahora mismo, puede hablar y actuar con total libertad en cuanto al sexo.

Respuesta: “Hay un gran matiz entre liberación femenina y cambio social. Es frecuente ver a mujeres diciendo que viven su sexualidad con más libertad, pero creo que lo que se está haciendo sobre todo es cambiar los papeles. Antes el hombre era el 'verdugo' y la mujer la víctima. No hemos cambiado nada, solo ha cambiado el papel del verdugo.

Pregunta: Entonces, ahora los que están perdidos, en el sexo, ¿son los hombres?.

Respuesta: “Tenemos que trabajar juntos, mano a mano. Hay que hablar de igualdad, no de que uno tiene que mandar más que el otro en el sexo. He notado que los hombres están muy perdidos porque tienen enfrente a una mujer que en vez de decir "vamos a disfrutar juntos" trata al hombre como un objeto de deseo. Tengo la sensación de que no somos capaces de salirnos de nuestros parámetros”.

“Antes la mujer buscaba al príncipe azul. Ahora, exige sexualmente ciertas cosas, cuando el problema, con el sexo, es la exigencia”.

Pregunta: ¿ Qué opina de los estudios que dicen que España está a la cabeza en la transmisión del VIH entre hombres jóvenes? ¿Hemos bajado la guardia?.

Respuesta: “Sí, se ha bajado la guardia. El VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Creo que uno de los problemas es que solo se hace salud sexual, pero hay que ir más allá del "ponte el condón". Tenemos que mejorar la educación sexual y para ello hay que hablar del sexo como un valor, no como un problema”.

“Se habla del sexo desde un punto de vista problemático pero también hay que explicar lo bueno y lo necesario que es. Por otro lado, si hablamos siempre en términos de salud sexual y no de educación sexual, tendemos a pensar que los problemas de sexualidad dependen de un médico y no es necesariamente así”.

Por eso existe la sexología, pero hay un vacío. Se nos sigue viendo como bichos raros”.

Pregunta:  Una de cada cinco jóvenes en España no utiliza ningún método anticonceptivo y todavía hay hombres que evitan utilizar el preservativo, ¿qué se puede hacer para mejorar la educación sexual de los jóvenes?.

Respuesta: “Lo primero, hay que insistir: el preservativo es la única manera de protegerse de enfermedades de transmisión genital o sexual. Y si un hombre dice que no quiere utilizar un preservativo porque "no siente" es que, además de mentira, es una excusa”.

“Cuando yo no tenía una relación estable, te aseguro que no salía sin preservativos de casa porque me imaginaba que el hombre no iba a llevar. Si un hombre no es capaz de valorar ese momento de intimidad y se resiste a ponerse el preservativo o dice que "él no tiene nada" , como si el virus del VIH tuviese cara, creo que pierde todo su atractivo”.

“¿Por qué me voy a jugar yo la salud?, quizá el problema es que no hemos sabido hacer de utilizar el preservativo un acto erótico, convertirlo en un acto lúdico más dentro de la relación”.

Pregunta. Usted es francesa pero lleva muchos años viviendo en España. ¿Diría que el sexo en estos dos países se piensa y se vive de forma distinta?. 

Respuesta: “Siempre tiene que ver con las normas sociales y la moral de un país. Francia es un país laico, las mujeres no han estado tan reprimidas. No hay un peso tan importante del sentimiento de culpabilidad generado por un fervor religioso, como en España”. 

“En Japón, el sentido de la moral es muy distinto. Son sintoístas, no tienen ese sentimiento de culpabilidad. Allí, el tener una relación con una chica muy joven no choca. Está anunciado por todas partes y hay una cierta apología del "ten una relación con una colegiala".

“Se ve en el manga hentai, con chicas con rasgos de niña y cuerpos exageradamente femeninos. En Madagascar ocurre algo muy curioso. Hay una tribu supuestamente primitiva, pero muy evolucionada en la cual está mal visto que una chica llegue virgen al matrimonio. Debe de llegar con un bagaje sexual. Es fascinante. En realidad, tiene que ser así”.

Pero nosotros hemos convertido la primera vez en algo tan sagrado que roza lo ridículo”.

Pregunta: ¿Qué opina entonces de que una mujer se someta a una operación para reconstruirse el himen?.

Respuesta: “Lo importante no es la primera vez: es la segunda, la tercera, la cuarta. ¿Para qué? Se puede reconstruir el himen pero todo lo que has vivido, lo que llevas arrastrando para hacerte más sabia, toda esa experiencia no se puede anular. Esas mujeres lo que están haciendo es reforzar ese modelo patriarcal de sexualidad masculino. No lo hacen por ellas, lo hacen por el hombre”.

“Es volver a la Edad Media. Sólo lo entendería en sociedades en donde una mujer se sienta amenazada si no llega virgen al matrimonio”.

Pregunta: ¿Cómo calificaría la salud sexual de los españoles?.

Respuesta: “Va a peor. Además, en el sexo se miente mucho. Cada año se publica una encuesta sobre la vida sexual de los españoles y la nota va mejorando. Lo que yo veo en mi consulta no refleja ni muchísimo menos lo que se divulga. Hay más frustración, más estrés, más exigencia. Hemos pasado de una sociedad muy reprimida a una sociedad hipersexualizada y pasar de un extremo a otro no es bueno”.

“.La búsqueda del placer de forma permanente, la exigencia de que la mujer sea multiorgásmica, de hacerlo cuantas más veces mejor, de que el hombre tiene que aguantar más, de que además los dos tienen que llegar al clímax a la vez, todo eso tiene consecuencias nefastas sobre la pareja”.

“Si a eso le añadimos estos tiempos convulsos de crisis, el paro, el estrés laboral, la competencia extrema....todo eso no ayuda en las habitaciones de los españoles”.

Pregunta: ¿Y cuál es la solución?.

Respuesta: “Lo que deberíamos hacer es no comernos la cabeza. No pensar, ni pretender, ni exigir. El sexo no es un campeonato, ni ejercicios de gimnasia, ni el kamasutra. Hay que disfrutar, y punto”

Pregunta: ¿Pero no le parece que estamos demasiado obsesionados con disfrutar? ¿Y que, si algo nos sale mal, en el sexo, o incluso el amor, dejamos de esforzarnos?.

Respuesta: “El problema es que estamos en una sociedad de usar y tirar, en una gran vitrina. Tenemos tantas posibilidades, que nunca tenemos suficiente. Pasa lo mismo con las parejas. Si tu mujer tiene las tetas un poco caídas, habrá otra que las tenga más grandes o más bonitas. Vivimos tiempos de capitalismo exacerbado, el deseo funciona 24 horas. Y a esta sociedad le interesa que vayamos cambiando porque es una manera de hacer dinero”.

Si me enamoro una y otra vez gastaré más dinero. Compraré regalos, me iré de viaje y ni siquiera me preocuparé por el dinero. A la sociedad no le interesa el amor, le interesa el enamoramiento. Han hecho de nosotros incluso en el amor unos consumidores exacerbados. Interesa que probemos y cambiemos, no las relaciones amorosas de largo plazo”. 

 


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