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Ana vive un amor con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó.

Ana vive un amor con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó.

Confesiones

Ana vive con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó

La joven que vive una relación de pareja con otra mujer la volvió loca un hombre que conoció en su trabajo y no sabe qué hacer

Por: En Pareja

Ana vive un amor con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó y cuenta que no sabe qué hacer. Tu también puedes contar tu historia de amor, desamor e infidelidad de manera anónima al correo ENPAREJA10@GMAIL.COM. 

Ana vive un amor con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó

Estoy en un conflicto emocional por el que nunca había pasado.  Hace poco acepte mi orientación sexual, siempre salí y estuve con hombres, pero hace un tiempo acepte mi atracción hacia las mujeres, y mantengo actualmente una relación monógama con una mujer. 

Desde hace 9 meses juntas, físicamente siempre me atrajo, emocionalmente también, y la considero mi compañera. Pese al tiempo que tenemos, que se no es mucho, hemos tenido una relación bastante comprometida, somos amigas también y durante el tiempo de relación hemos hecho casi todo juntas. A demás, tenemos muchos planes a futuro, aunque es ella quien siempre los hizo, vivir juntas, casa, hijos. 

Problemas de comunicación

La relación se ha estado desgastando últimamente, demasiadas discusiones, 8 de cada 10 veces estamos discutiendo o peleando, hemos llegado a tener discusiones muy fuertes, algunos de sus amigos opinaron incluso que se estaba tornando tóxica la relación. 

He sentido desde hace un par de meses una dependencia emocional de su parte hacia mí. Hace 5 meses, conocí a un hombre con quién compartimos ideales y luchas sociales. Nos conocimos en marco a un taller al que luego fui invitada. La noche que nos conocimos salimos él, ella y yo. Hasta entonces todo bien. 

Ana vive un amor con otra mujer pero la pasión por un hombre la traicionó cuanta cómo ha sido su vida ahora. Pizabay

Él no vive en mi ciudad, y nos volvimos a ver un mes después de conocerlo. Él no me atrajo, ni gusto cuando lo conocí, pero la segunda vez que lo vi, algo empezó a pasarme. Me atrajo su manera de pensar, su convicción con sus ideales, y hasta me atrajo físicamente. 

Cuando sentí esto, teniendo en cuenta que con mi compañera siempre nos contamos todo y habíamos hablado al comienzo de la relación en contarnos si nos sentíamos atraídas hacia otras personas, le conté lo que me pasaba. 

La cosa entonces no llegó a más, él se regreso a su ciudad, y mantuvimos un contacto muy casual y solo amistoso.  Luego de tres meses, lo volví a ver, él regreso a mi ciudad por temas laborales, y nuevamente nuestro trato fue únicamente amistoso, y a penas si conversamos. Pero mi pareja se ponía celosa solo de escuchar su nombre o saber que estaba en la misma ciudad. 

Lo inevitable

Unas semanas después, me invitaron a unos talleres en la ciudad en la que él vive, y en los talleres él participaría. Cuando se lo conté a mi compañera, no se alegró por mí, sino que empezó con muchas inseguridades. Insistía en que algo pasaría entre él y yo, que no la dejara. Yo viaje, consciente del compromiso que tenía con ella, y de que esa atracción hacia él no era significante, era normal de hecho, digo es normal sentir atracción o gusto, son cosas superficiales. 

Un día antes de regresar, hubo una fiesta. Ambos estábamos en esa fiesta, al comienzo y casi durante todo el evento en el que habíamos estado participando juntos a penas si nos habíamos saludado, pero esa madrugada en medio de la fiesta nos acercamos. Empezamos a bailar juntos, yo había estado bailando desde mucho antes, él igual, y siempre he sido muy animosa al momento de bailar, él igual, así que nos llevamos bien en ese momento. 

Entre el baile, y como yo tenía ganas de salir a fumar, le ofrecí que me acompañase, hasta ahí estaba segura de no hacer nada malo, él aceptó y salimos. Subimos a una azotea que había en el lugar y mientras fumábamos conversábamos de la vida, de la vista, de muchas cosas. 

De repente empezó a amanecer, eran las 05:30 am y nos quedamos mirando el amanecer en esa azotea. Hubo un momento en el que le di, sin querer la espalda, y sentí acariciándome las orejas.  Entonces dude por unos segundos, me repetí a mi misma que nada podía pasar y le pedí detenerse. 

Cuanto estás a punto de ser infiel a tu pareja. Foto: Pixabay

Él aceptó de inmediato y me ofreció disculpas, yo las acepte y dije sin pensar: "lo siento, pero como sabes, pues tengo pareja" él dijo algo que no puedo recordar, y luego dijo que "si pues, es que me gustas, pero entiendo..." Y yo le conté que me atraía, pero, insistí, no puedo. 

Guardamos unos minutos de silencio incómodo y luego cambiamos el tema. Quizás debimos despedirnos en ese momento, pero no fue así. Nos quedamos mirando el amanecer aún, y volvimos a conversar de otros temas. 

A los minutos, pero, y como hacía frío, él me abrazó. Nos quedamos abrazados durante muchos minutos, él prácticamente me cobijaba en sus brazos y no puedo negar lo bien que me sentía. Recién a las 06:30, decidí que era momento de irnos a descansar, me acompaño a mi habitación, nos despedimos y se fue. 

La pasión

Ese día, horas más tardes, cuando desperté, tenía un mensaje de él, preguntando si yo y mis compañeras de habitación nos habíamos quedado dormidas, cuando le contesté empezamos a conversar nuevamente. Él me ofreció entonces salir y acepte.

Me ofreció ir a su casa para guardar mi maleta y así poder salir a comer y luego encontrarnos con mis amigas que estarían en otro distrito visitando a amigos suyos. 
Acepté, me parecía que si había sido capaz de mantener fiel a mi pareja incluso en un escenario como el anterior (madrugada, había bebido, había fumado, habíamos bailado, y pese a ello no había caído) podía con media tarde con él. 

Llegué a su casa, me preguntó si deseaba cambiarme y le dije que sí, entonces me dio una habitación para hacerlo y dijo que iría a bañarse. Cuando estuve lista, lo espere en su sala, y entonces decidí fumar nuevamente. Él salió y al verme así, se sentó a mi lado, en tiempo pasó y cuando nos dimos cuenta estábamos temblando de frío. Me ofreció una colcha y acepte. 

Me cobije y a los minutos me pidió un espacio dentro de la colcha, siguió pareciéndole que no estaba mal eso. Pero luego nos abrazamos y decidí permitirme eso. 
El acariciaba mi cabello y lo olía. Minutos después, y yo casi quedándome dormida, sentí sus labios en mi frente, empezó a darme pequeños besitos en la cara, decidí permitírselo. Pero no pudimos más, nos estuvimos conteniendo y acercando a la vez durante mucho tiempo, explotamos. 

Sus labios llegaron a mis labios y cerré los ojos y decidí olvidarme de todo, solo podía sentir ese momento.  Fue un momento torbellino, por espacio de media hora estuvimos besándonos y acariciándonos. Cada cierto momento, la culpa venía a mí, y lo detenía, pero luego volvía a caer. 

El arrepentimiento

Nos detuvimos cuando decidí ver la hora, y me di cuenta que se me hacía tarde para ir al aeropuerto. Me acompañó al aeropuerto, no hablamos de lo ocurrido, nos limitamos al silencio y a más abrazos. Y ya en el avión, yo decidí olvidar lo ocurrido, dejarlo ahí, en esa ciudad. 

Pero no ha sido así, ha pasado el tiempo y hablamos todos los días desde entonces, incluso durante la madrugada. Y hasta me ha ofrecido viajar con él, y no me he podido negar. Pero la culpa, por hacerle esto a mi pareja me está atormentado cada vez más. Y ella no deja de sentirse insegura de nuestra relación. Ahora mismo, no sé qué hacer, porque no sé qué quiero, se que en esta situación alguien o todos vamos a salir lastimados. 

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