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Cuando la amante se convierte en la esposa no asegura su felicidad

Cuando la amante se convierte en la esposa no asegura su felicidadPexels

Confesiones

Cuando la amante se convierte en la esposa no asegura su felicidad

Cuando la amante se convierte en la esposa, no tiene asegurada la felicidad, al contrario, compra un boleto lleno de sorpresas y no siempre agradables. 

Por: María Encinas

Cuando se vive una relación ajena a la oficial, entonces hay muchos puntos negativos en los que sufre la persona engañada, pero la vida puede dar grandes sorpresas, entre ellos el karma, y es que cuando una mujer que acepta el papel de amante y luego pelea el puesto de esposa, no está asegurando su felicidad, convertirse en la oficial no le va a garantizar nada de dicha. 

Hay amantes que no se conforman con una relación de horas, de cuatro paredes y de sombras, sino que no se detienen hasta lograr su cometido que es quedarse con ese hombre y obtener la corona de esposa convirtiéndose en señora única y reconocida, esto creyendo que les dará todo lo que tanto anhelan, pero en realidad eso no les asegura la felicidad. 

Una amante puede quedarse con el trono de la esposa, hacer que su pareja la deje, se libere de ella y la olvide, eso le dará satisfacción por unos meses, pero después cuando se enfrente a la realidad, se dará cuenta que no todo es lindo y no todo es como lo pensaba, pues quedarse con un hombre infiel no siempre es símbolo de victoria para sentirse llena de orgullo. 

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AMANTE
Cuando la amante se convierte en la esposa no asegura su felicidad. Foto: Pexels.

Vivir un triángulo amoroso no es nada sencillo, pues mientras la esposa engañada sufre, el esposo y la amante disfrutan engañando, pero la vida da muchas vueltas, no todo el tiempo llevarán las de ganar, el karma existe y quien tiende a pagar las consecuencias de sus actos son los dos que se burlaron de una mujer que en verdad amaba su pareja y era capaz de luchar por su familia. 

Todo va bien hasta que la amante llega a un punto de cansancio, se cansa de ser la otra, de vivir escondida, de no poder gritarle al mundo que está saliendo con alguien, es ahí cuando todo comienza a complicarse, porque entonces ya no le son suficientes las horas que ve al hombre casado ni las atenciones que le brindan ya son nada para ella, quiere más. 

Es ahí cuando inicia a pelear por el papel de esposa, quiere ser ella la única en la vida de ese hombre, esto sin importar que tenga hijos o una vida hecha, solo piensa en sí misma, busca la manera de presionar al hombre y de hacerle saber a la mujer que existe, que la engañan y quiere demostrarle que es mejor que ella. 

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Cuando logra separar al hombre de su esposa, siente una gran victoria, piensa que ya será la más feliz y no tendrá que esconder nada, pero en realidad el conseguir que él deje a su pareja no le garantiza la felicidad, pues es ahí cuando vienen las dudas y los problemas, la amante caerá en cuenta que ahora su puesto está vacante y que ese infiel posiblemente no ha cambiado. 

¿Me hará lo mismo?, ¿y si se busca una amante como me buscó a mí? esas serán las dudas que comenzarán a surgirle, también los señalamientos serán más intensos, pues todos sabrán el pasado de esa relación y cómo logró convertirse en la oficial, le dirán que destruyó un matrimonio y una familia, su relación no estará 100 % limpia y digna de presumir. 

Las amantes la convertirse en esposa probablemente no sea completamente feliz, pues el pasado siempre habrá alguien que se lo recuerde, la desconfianza se quedará ahí pensando en si le harán lo mismo y el hombre infiel no siempre cambia las mañas. 

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