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Foto temática pexels

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Confesiones

La amante de mi marido me hizo la vida imposible

Mensajes, llamadas y fotos la amante de mi marido se encargó que me enterara de su infidelidad de la peor manera

Por: Nadxiely Chavez

En Pareja es un sitio en donde puedes expresar tus experiencias, tanto agradables como no tanto. Han sido muchos los mensajes recibidos, a los cuales tratamos de dar respuesta y cuando alguien quiere que todos conozcan lo que vivieron, les damos ese gusto, como es el siguiente caso, cuyo nombre permanecerá en el anonimato. Pero lo que vivió gracias a la amante de su marido, no.

Como si ni fuera suficiente saber que el hombre que había jurado ante la ley de Dios y de los hombres estar conmigo en las buenas y en las malas y serme fiel en la salud y en la enfermedad no había cumplido dicha promesa y todo el amor que decía sentir era falso, una mujer se encargo de hacer más negros mis pesados días.

Cuando empecé a notar algunos cambios en mi esposo, como por ejemplo llegar tarde a casa, olvidar algunos eventos, sobre todo los relacionados con la escuela de nuestros hijos, estar de mal humor el cada vez menos tiempo que pasaba en casa y cuidar demasiado su celular al grado que nadie podía acercarse a él, decidí darle el beneficio de la duda.

La amante de mi marido me hizo la vida imposible. Foto temática pexels

Atribuí todos esos cambios a su edad, no era fácil llegar a los 40 años, se dice que para la mayoría de los hombres esta es una edad difícil, ya que se dan cuenta que la juventud se les esta escapando. Sin embargo una llamada llegó a confirmar eso que me negaba a reconocer: mi esposo tenía una amante.

Todavía recuerdo ese desagradable momento, cuando sonó el teléfono y al otro lado de la línea se encontraba una mujer que me aseguraba que mi marido estaba con ella, en un motel. Le dije que mentía y que él estaba en casa conmigo, claro que no era así. Cuando él llegó, con un ramo enorme de rosas, no quise mencionar dicha llamada, a fin de cuentas mis hijos estaban felices de que "papá hubiera llegado con un regalo a su madre".

Sin embargo las cosas no pararon ahí, vía WhatsApp recibía mensajes de números diferentes en donde detallaban con lujo de detalles lo que hacían con mi esposo en la intimidad. Podría poner en duda la veracidad de sus palabras de no ser porque eran acciones que mi esposo también tenía conmigo.

Guarde cada uno de esos mensajes y se los enseñé a mi esposo, que por supuesto lo negó todo. A pesar de que esta situación fue bastante desagradable y terminó en una horrible pelea, esa mujer estuvo un tiempo ausente, al parecer la había "regañado". Mi tranquilidad había vuelto, pero no por mucho tiempo.

Tiempo después los mensajes estaban acompañados de imágenes, en donde se podía ver a mi esposo, obviamente dormido en una cama, de no sé que lugar. No quedaba duda de que me era infiel y que de haber decido perdonarlo o querer salvar la relación, esa mujer no lo hubiera dejado.

Ahora estamos divorciados y al parecer él se arrepiente de esa aventura o por lo menos de haber elegido mal a la mujer con la que se divertiría como lo mencionó él "por un rato". No tuve en cuenta la astucia y el poder de maldad, de esa mujer, se justificó, sin embargo no había nada más que hacer. Había una posibilidad muy grande de que él hiciera de la infidelidad un hábito y yo no estaba dispuesta a volver a vivir esa desagradable experiencia.

Hoy soy una mujer felizmente divorciada, no puedo decir que agradezco lo que me pasó, ya que todos nos casamos pensando que será para toda la vida y siempre causa dolor saber que no será así. Cabe señalar hice el intento por salvar mi matrimonio (a pesar de todo), sin embargo esa mujer no estaba dispuesta a que lo consiguiera.

Al poco tiempo salió embarazada y eso dio por terminados todos los planes. Sé que la culpa de la infidelidad no la tenía ella, ya que el compromiso era del él hacia mi, pero también creo que no había necesidad de recurrir a esas estrategias tan dolorosas para hacerme ver lo que estaba viviendo con mi marido.

Son muchos sentimientos encontrados los que me invaden, ya que por una parte le agradezco de haberme abierto los ojos, pero por otro le reclamo el haber acabado con mi tranquilidad y no darse por vencida en su deseo de causarme mucho sufrimiento. Muchas gracias.

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