Confesiones

Lo amé hasta que mi dignidad dijo ¡basta, él no es para tanto!

El amor puede cegar los ojos de la razón, pero tarde o temprano se entiende el por qué se debe dejar ir a esa persona para que llegue alguien mejor.  

Por María Encinas

- 08/09/2020 10:12

Lo amé hasta que mi dignidad dijo ¡basta, él no es para tanto! - null (Pexels.)

Dicen que el amor es ciego, pero no es así, ciega es la persona que no valora lo que le dan, por eso hay que aprender a soltar a quien no nos da la felicidad que merecemos. Lo amé hasta que mi dignidad dijo ¡basta, él no es para tanto! era el momento de valorarme. 

"Nunca dejes ir a alguien que realmente amas", pero ¿qué pasa si ese alguien no quiere permanecer a mi lado?, ¿qué pasa si a quien yo amo, no me ama? es tiempo de que mi dignidad despierte y a quien amé, le diga basta, no eres para tanto. 

Te dejo libre, está la puerta de mi corazón abierta para que salgas, no necesito tu amor a medias, mi dignidad me ha aconsejado que tú no eres para tanto y que merezco a alguien que me haga sentir el alma completa, no llena de grietas. 

Puedes ver: Mi madre fue valiente cuando mi padre decidió salir de nuestra vida. 

Lo amé hasta que mi dignidad dijo ¡basta, él no es para tanto! Foto: Pexels.

Tal vez yo perdí la dignidad al rogarte por tanto tiempo, al querer sacar adelante una relación que ya no existía, por querer volver a encender el fuego donde solo quedaban puras cenizas, pero tú perdiste a alguien a quien no le importó perder la dignidad, con tal de no perderte. 

Nunca pudiste cambiar y seguía ciega pensando que lo harías por ese inmenso amor que tontamente creí que me tenías, hoy entiendo que tú nunca quisiste cambiar, así eras y así serías siempre, hasta hoy lo acabo de entender. 

Te dejo libre de mi carácter, libre de mis ganas locas de amarte que con tus acciones las fuiste apagando al mismo tiempo que me partías el corazón, te dejo libre de mi afán de querer cuidarte y adorarte como a nadie, porque en verdad estaba dispuesta a todo por ti. 

Siempre creíste que exageraba cuando me enojaba contigo por olvidar las fechas importantes, por esos desplantes que te aguanté, por ignorarme, por las veces que te vi voltear a ver a otra chica sin importarte que yo estuviera presente. 

Nunca entendiste que cuando alguien realmente te importa, hasta lo más mínimo duele, y parecía que tu único objetivo era desencantarme para aburrirme e irme de tu lado, así que lo conseguiste, al fin te esmeraste en algo que te salió a la perfección. 

Te amé, te entendí, te conocí, te lloré, te besé, te sonreí, te creí, te apoyé, te escuché, te esperé, te abracé, te busqué, te hice reír, te consolé, te confié mi ser y mi alma y tú solo me rompiste el corazón, ¿qué hice mal?, ¿en qué fallé?

Tal vez canté victoria muy temprano, solo me ilusione con la idea de que había encontrado al amor de mi vida, pero hoy hago acopio de toda mi dignidad y te digo que cuando me extrañes, recuerda que en algún momento estuve ahí y no me valoraste. 

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