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Me enamoré de mi terapeuta estando casado y en silla de ruedas

Me enamoré de mi terapeuta estando casado y en silla de ruedasPixabay

Confesiones

Me enamoré de mi terapeuta estando casado y en silla de ruedas

"Me quedé insensible de la cintura hacía abajo y mi esposa dejó de atenderme"

Por: Yajaira Villarreal

"Amarse en la salud y en la enfermedad", esa fue una de las frases que el padre nos dijo a mi esposa y a mí, cuando nos casamos, pero parece que a ella se le olvidó. 

Hace 7 años tuve un accidente, estuve yendo a terapia por más de un año, al principio me atendía un muchacho, pero hubo cambios, y llegó ella, Bely, me daba terapia, la vi y me pareció la mujer más hermosa que haya visto.

Recibió una gran lección de vida. Foto: Pixabay

Me resistí mucho para no verla con otros ojos, pues estaba casado. En mi casa con mi esposa, ya no había intimidad porque yo no podía caminar y perdí sensibilidad de la cintura hacia abajo, el tiempo pasaba y cada día era más difícil, mi esposa se estresaba al verse ella sola y eso me frustraba.

Así que le dije que hiciera su vida como si yo no estuviera a su lado, que no me viera como una carga, y ella empezó a salir con amigas, se divertía en fiestas, ella era una mujer soltera que viviamos en una misma casa, ya no me quiso acompañar a las terapias como antes. 

La entiendo que se haya cansado, esto de estar atado a una persona que está inmobil y que necesita de ayuda para todo, es hasta cierto punto aterrador. 

Así que cuando vi que mi esposa se cansó, hablé con Bely y le ofrecí pagarle para que me cuidara, como mi terapeuta y compañía. Todo muy profesional, ella me sacaba a dar la vuelta al parque, platicabamos mucho.

Me llevó a  lugares que nunca imaginé, me conquistó por su sencilléz, me decía que se la pasaba amuy bien conmigo. Yo tenía buen ahorro y con eso vivía bien. Mi esposa con su trabajo cuidaba a los niños y atendía algunas cosas de la casa.

Al tercer año de la terapia hubo un gran avance, empecé a mover las piernas, fuimos con el especialista y listo, el cambio se dio con paciencia y empecé a dar mis primeros pasos, yo abracé a Bely, le agradecí tanto que nos besamos.

Ambos nos quedamos callados por lo que había pasado y ya no hablamos del tema, fuimos a casa y le dí la noticia a mi esposa y ella me contestó.

"Dejate de cosas, no creo que vuelvas a caminar", me sentí triste y no apoyado, estaba tan alegre que en un segundo me derrumbó. 

Bely me ayudó a ir a la recámara y ahí estuve llorando, reflexionando por todo lo que hyo había pasado, y como en mis momentos más difíciles, mi esposa simplemente me dejó de la mano. Si no fuera por Bely, yo no estuviera ahora escribiendo esta carta en uno de los lugares más asombrosos, en los brazos de Bely. 

Le pedí el divorcio a mi esposa, ella me lo dio rapidamente, yo aun no me recuperaba muy bien. Así que me mudé a otra ciudad, Bely me siguió y decidí pedirle que fuera mi esposa, parece que las cosas cambiaron demasiado y ella me hizo ver que una pareja debe estar en las buenas  y en las malas, aortunadamente estoy recuperado cien porciento, tuvieron que pasar varios años pero acá estoy recuperado.

Creo que la frase "Amarse en la salud y en la enfermedad", es una de las pruebas más grandes en una pareja y Bely me lo ha demostrado. Gracias mi amor por estar en mi vida.

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