Confesiones

Mujeres que aman el mar son de alma libre, noble y sin ataduras

La cura para todo es siempre el agua salada; las lágrimas, el sudor o el mar, y ellas prefieren sanar con un buen momento entre agua, sol y arena. 

Por María Encinas

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Mujeres que aman el mar son de alma libre, noble y sin ataduras (Pexels)

Dicen que la cura para todo mal el mar, y para todo bien también, nada es más sanador que el agua salada, por eso las mujeres que aman el mar son de alma libre, noble y sin ataduras, solo ellas saben como ver la vida siempre con una sonrisa en su rostro. 

No importa la época del año, sentarse a contemplar un atardecer sentada en la arena, siempre será un acontecimiento maravilloso y que te ayudará a reencontrarte contigo misma, las mujeres que aman el amor son de alma libre, noble y sin ataduras. 

Hay quienes saben ser felices cerca del mar, dejando que la brisa las acaricie suavemente, que el ruido de las olas les brinde paz y haciendo que el vuelo de las gaviotas les enseñe el horizonte y expanda su visión, estas mujeres saben disfrutar de la vida. 

Puedes ver: Mujeres que aman estar solas son más fuertes y sin miedo a nada. 

Mujeres que aman el mar son de alma libre, noble y sin ataduras. Foto: Pexels.

El mar es ese lugar al que se antoja ir cuando estás feliz y cuando estás triste, encaja perfecto a tu estado de ánimo, es un buen espacio para reflexionar, para dejar que las olas se lleven todo lo negativo y te recargue de vibras positivas, ahí te encuentras con tu yo interior. 

El mar no solo relaja tu cuerpo, sino que también tu mente, las mujeres que aman este lugar, muestran un estado de calma, se sienten libres, sin ataduras, se llenan de energía para seguir luchando contra todo y contra todos, se suma vitalidad y no está dispuesta a dejarse de nadie. 

En el mar, las mujeres conectan con ellas mismas, elevan su espiritualidad, se sueltan de sus ataduras, dejan que lo malo de su vida se desprenda de ellas y que se lo lleve el mar hasta lo más profundo para que no vuelva, puede liberarse de lo que le pesa. 

Deja que el brillo y la fuerza del agua del mar la llenen por completo para que nadie pueda apagar su luz, suelta la ansiedad que la rutina le genera, mojarse y sumergirse entre las olas le funciona como una limpieza de espíritu, dejando solo lo bueno. 

Ir al mar genera un efecto de felicidad, tranquilidad, bienestar y fortaleza, sirve para que todo lo que no está bien contigo y tu vida, lo dejes en ese lugar, que transformes las malas vibras en puras buenas energías que te impulsen, te muestra tu grandeza. 

El mar te empodera, si necesitas llorar hazlo, nadie lo notará, suelta a través del llanto aquello que sientes que te consume por dentro, ve el horizonte para que te des una idea de lo lejos que puedes llegar siendo fuerte y valiente. 

En el reflejo del mar y en sus atardeceres maravillosos, valora lo hermosa que eres y no permitas que nadie se atreva a apagar tu felicidad, sal del agua como una mujer renovada, brillante, noble y más fuerte para seguir luchando tus batallas. 

Deja que en el mar todas tus penas se desprendan, marca un antes y un después de esa visita y ese contacto con la arena, ahí que se queden los malos momentos y resurge como ave fénix, disfruta del paisaje y maravíllate con los colores y paraísos de la vida. 

Que nadie te limite sobre cuántas veces debes ir al mar por año, tú ve las veces que sean necesarias, ya sea para descansar y ser feliz o para sanar de algún momento complicado por el que hayas o estés pasando, ir a ese lugar es de lo más liberador, es como bálsamo para tus heridas. 

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