Confesiones

Por qué a veces tienes que tocar fondo para entender que no te ama

Las lágrimas son parte de esta historia de amor que no terminó como ella hubiera querido. Tocó fondo de la peor manera, pero al final resurgió como el ave fénix

Por Yajaira Villarreal

- 29/06/2020 07:44

Nadie está exento de sufrir por un amor tóxico o mal correspondido, esta es la historia de Serina, quien además de ser una mujer muy bella, es dentista, siempre se la pasaba trabajando para darle a su familia lo mejor hasta que en su propio consultorio entró una mujer que le marcó su destino. Descubre por qué a veces tienes que tocar fondo para entender que no te ama. Te puede interesar: Enfrenta la ruptura amorosa NO cometiendo estos errores

Me llamo Serena, esa mañana era muy especial, era mi aniversario de bodas, mi esposo es un hombre romántico, pero habíamos tenido algunos problemas comunes en la relación que me dije a mi misma que hoy sería un nuevo comienzo en mi matrimonio.

Y bueno, compré algunas cosas para hacer una rica cena, y le compré un detallito. En la mañana nos besamos pero ambos somos muy trabajadores, así que acordamos vernos en la noche para la cena y cada quien se fue a sus respectivos trabajos. Te peude interesar: Discutir en la habitación es lanzar malas energías a la cama y paredes

Una mujer que descubre una infidelidad llora y sigue adelante. Foto: Pixabay

Yo soy dentista, llegué temprano al consultorio, tuve tres citas, así que no quise alargar más mi agenda de trabajo, le dije a mi secretaria que no recibiera más citas, terminé de atender al último paciente y me disponía a irme cuando llegó una muchacha jovencita y me dijo: "Por favor atiéndeme, me duele un poco la muela del juicio", la vi desesperada y bueno me ganó mi lado de ayudar. 

La atendí pero aunque me decía que le dolía mucho, no miraba ni siquiera inflamado, le dije que tendríamos que hacer algunos estudios porque su dentadura aparentemente estaba bien y yo quería descartar todo.

Mientras la atendía me contaba sobre su novio que amaba tanto, y que pronto se iban a casar y entradas en la plática le dije que yo ya estaba casada y que era mi aniversario de bodas, ella apenada me dijo: "Y yo entreteniéndote aquí". 

Al fin terminamos y le dije, cuidate y nos vemos en cuanto tengas los estudios para ver qué está pasando con tu muela. Le di analgésicos y se fue. Yo me fui a casa, cociné unos camarones riquísimos, puse a enfriar el vino tinto y me dispuse a ponerme bella para recibir a mi esposo, estaba decidida a salvar mi matrimonio a como diera lugar.

¿Recuerdan los detalles o diferencias de relaciones de parejas que les dije que tuvimos?. Bueno, pues hace como un año, todo ha cambiado, el es muy serio, casi no habla conmigo, escasamente hacemos el amor, a veces sentía que era yo muy vieja y que no le gustaba a mi marido. No tenemos hijos, decidimos no tenerlos en nuestros tres primeros años y hoy es mi tercer aniversario de bodas. 

Ahora imaginan la ilusión que tengo de que las cosas cambien, me quería  embarazar, pensaba que solo así le daría un nuevo giro de alegría a mi matrimonio. Pero no, no pasó nada, mi esposo no llegaba a la cena.

A la primera hora de retrazo pensé que aún estaría trabajando, le llamé pero el teléfono estaba apagado, me preocupé, pensé lo peor, pasaba la segunda hora de retrazo y todo cambió para mi, me puse un pantalón, una blusa y tenis, me olvidé de los sexy que andaba y me lancé a buscar a mi esposo, primero a su oficina, él es abogado así que fue el primer lugar que se me ocurrió, me imaginaba lo peor que le pudo haber pegado un infarto y nadie se había dado cuenta.

Llego corriendo a abrir y ahí estaba ella, la misma chica que me visitó esa mañana en el consultorio, desnuda con mi esposo. Me quería desmayar, llorar, gritar, él apenas si se podía parar porque ambos habían tomado quien sabe desde qué horas. 

Se le olvidó nuestro aniversario porque estaba teniendo esta aventura, no me pude contener, me lancé sobre mi esposo, pero ella lo defendió, me dijo: "Con esto te demuestro que él es mío y de nadie más, ya divorciate, no te ama, entiéndelo, me ama a mi, soy más joven que tú". Él me ha dicho que eres vieja, que te has vuelto fría, lo descuidaste y ahora ya casi cumplimos un año de novios.

NO, le dije, no te equivoques, no fueron novios, fueron cobardes por no enfrentar las cosas como se deben. En ese momento saqué mi celular y les tomé fotos, mi esposo, apenas si podía hablar, estaba bien borracho. Y esta mujer era la que hablaba y hablaba.

Me salí corriendo de la oficina de mi esposo, y mientras bajaba unas escaleras, escuchaba que esa mujer me gritaba: "Perra déjalo, NO te ama, me ama a mí". 

Lloré hasta secarme, de inmediato llamé a mi padre, le conté todo y me dijo que cambiara la chapa de la casa, y te vienes, así como estés. En ese momento mi padre llamó a los abogados y al contarles lo que había pasado tomaron cartas en el asunto.

Yo me negaba a creer lo que había descubierto, al día siguiente, mi aún esposo me llamaba insistentemente al celular, y me decía en sus mensajes: "Serina tenemos que hablar", y yo derrotada en mis emociones, en mis sentimientos, ahogada en mis lágrimas, y una parte de mi quería perdonarlo, hacer borrón y cuenta nueva, pero ya había iniciado un juicio de divorcio.

Y pasaron los días y mi esposo se supo defender muy bien en el juicio, pero al final lo que más me importaba era dejarlo y no saber nada de él. ¿Saben qué fue lo que más me dolió?, que en los juicios al final él aceptó que si tuvo una aventura con esa mujer, y dijo:

"Yo dejé de amar a mi esposa, y por eso lo hice, no fue la mejor manera de hacerlo, pero ahora no puedo remediar nada, solo pedir el perdón y estas cosas pasan, se acaba el amor, y uno busca lo que ya no siente en casa".

Me dolió, fue una estacada en mi corazón, me derrumbé, lloré, y lloré por meses. Llegó mi acta de divorcio y al sentirme por fin libre, me fui a estudiar un posgrado a Estados Unidos, allá con el paso del tiempo, reflexionaba que a veces no vemos esas alertas que te dicen que algo anda mal en tu matrimonio, que esas llegadas tardes, esas llamadas alejado de la recámara y sus viajes constantes, debí haberlo cuestionado o acompañarlo. Pero no, a veces no es bueno confiar demasiado en las personas que amas. 

O puede ser que yo deposité mi confianza en alguien que no me valoró y respetó como me hubiera gustado. En fin, sé que él se casó con ella pero que no duraron mucho, lo sé porque él tiene negocios con mi padre y le contó que el peor error de su vida fue haberme dejado ir. 

Y yo le dije a mi padre: Toqué fondo pero aprendí una lección más en mi vida, ahora estoy concentrada en mi carrera, soy exitosa y del amor, no lo busco, que llegue cuando Dios quiera. 

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