Confesiones

Veo a mi madre y me pregunto qué haría sin ella

Pasan los años y sigue uno necesitando a su madre, nos enseñan a ser fuertes pero estar sin ellas lo creemos imposible

Por Alina Torres

- 19/01/2020 07:04

Las madres son sin duda las personas más valiosas y es que desde el momento en el que aceptaron que dentro de ellas nos formáramos sabían de antemano que no todo puede ser perfecto pero su recompensa al final dicen lo valía.

Yo veo a mi madre y me pregunto ¿Qué haría sin ella?, y es que sin importar que hoy tenga una edad en la que me consideraría independiente algo que me da fortaleza es que ella está ahí, con las palabras correctas, con la llamada o con ese abrazo al verla.

Aún sin ser mamá respeto esa gran labor, ya que no es un trabajo común de 8 horas que regresas a casa descansan , vuelven al día siguiente y tienen un par de días libres, las mamás son eso por 24 horas los siete días de la semana.

Veo a mi madre y me pregunto qué haría sin ella. Foto:Pixabay

Claro que es agotador, claro que tiene un punto en el que sienten que no pueden más y esto les pasa incluso a pesar de tener la ayuda de su pareja y es válido sentirse así son humanas como todos, nacemos sin un instructivo y  los errores a veces es de donde mejor se aprende.

Conocemos el ciclo de la vida, nacer, vivir y partir de esta tierra, naturalmente somos los hijos quienes vemos partir a los padres pero eso es algo que no está escrito, esto nos debe hacer fuertes y darlo todo diariamente por ser felices.

Cada uno de nosotros tenemos características distintas, hay etapas de la vida donde nos podemos llevar mejor con nuestras madres y otras menos, pasa más en la adolescencia pero con el paso de los años vamos comprendiendo lo que valen.

A veces no queremos que nos digan que hacer, o creemos que los consejos que nos dan están anticuados pero cada que damos un paso que no es correcto ellas están ahí y decimos “mi madre tenía razón” al menos a mí me ha pasado.

Mi madre siempre trabajó, hizo pocas tareas junto a mi algo algo que no reprocho pero me doy cuenta que sabíamos desde ese entonces cual era nuestra responsabilidad, entre regaños y reniegos desde pequeña aprendí oficios del hogar, se cocinar porque ella salía corriendo y no siempre la terminaba antes de que papá llegara del trabajo.

Paso ya de mis 30 años y sigo necesitando a mi madre, sigue siendo maravilloso verla, platicar con ella, darle un abrazo y marcar casi todos los días para que me cuente una novedad ya que vivo fuera de casa, hoy que está jubilada me encanta verla disfrutar.

Siento que la vida va muy rápido y que no he logrado muchas cosas que hubiera esperado, pero ella me enseña a que estoy en el momento exacto, justo en el que ella empezó su camino laboral más fuerte y si hoy viaja, arregla su casa y compra su coche es por que vio y sigue viendo por nosotros fueros sus hijas el impulso para no rendirse y que no faltara nada.

Lo qué haré cuando ella no esté a parte de extrañarla mucho es agradecerle lo que soy, no llegar a lamentarme de lo que no pasó sino que sean los recuerdos los que me motiven a salir adelante, la madre siempre se necesitará aún teniendo nuestros propios hijos, pero un GRACIAS es algo que valoran más que un regalo caro, un abrazo y beso vale lo mismo que aquel primer dibujo que le diste, si la tienes disfruta y si no siéntete orgulloso de haberte dado la vida.

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