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Cuando Meghan Markle visitó a mujeres que resurgieron de cenizas. AP

Cuando Meghan Markle visitó a mujeres que resurgieron de cenizas. AP

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Cuando Meghan Markle visitó a mujeres que resurgieron de cenizas

El desastre de la tragedia de Grenfell en Londres, desató una ola de solidaridad ciudadana y las periódicas visitas de la reina Isabel II en junio del 2017

Por: EFE

Dos años después de la tragedia de Grenfell en Londres, en que perecieron 72 personas, un grupo de mujeres supervivientes sigue reuniéndose en una cocina comunitaria para compartir recetas, penas y alegrías, con el apoyo de "una VIP sencilla y generosa", Meghan Markle, la duquesa de Sussex. 

El 14 de junio de 2017, el mundo asistió conmocionado al incendio de un bloque de 24 plantas de viviendas de protección oficial en el rico barrio londinense de Kensington y Chelsea, que se propagó con rapidez por la ausencia de equipamiento antiincendios. 

El recuerdo de los residentes, muchos de ellos personas sin recursos, gritando y saltando por las ventanas ante la impotencia de los abrumados bomberos permanece en la consciencia de la ciudad, así como la inacción del Gobierno y los concejales del distrito ante la torre calcinada. 

Cuando Meghan Markle visitó a mujeres que resurgieron de cenizas.

El desastre desató una ola de solidaridad ciudadana y las periódicas visitas de la reina Isabel II y otros miembros de la realeza, que arroparon a las víctimas mucho antes que la primera ministra conservadora, Theresa May. 

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En enero de 2018, recién llegada a Londres para su próxima boda con el príncipe Enrique, la estadounidense Meghan Markle visitó en privado la cocina comunitaria del centro islámico Al-Manaar, donde dos veces por semana se reunían para alimentar a sus familias las mujeres que habían perdido parientes, amigos o su hogar en la tragedia. 

"Ya habíamos recibido la visita de bastantes políticos, así que, cuando un día me preguntaron si podía cocinar para una VIP (persona muy importante), accedí", explica a Efe Munira Mahmud, una ugandesa de 35 años que hace catorce llegó al Reino Unido. 

La VIP era la actual duquesa de Sussex, que por entonces exploraba posibles labores benéficas. AP

La VIP era la actual duquesa de Sussex, que por entonces exploraba posibles labores benéficas: "quiso ayudar, así que le dí un delantal y 5 kilos de arroz para lavar", ríe Mahmud, una de las promotoras de estos fogones comunales como tabla de salvación para las víctimas de Grenfell. 

La "calidez y afecto" de la exactriz "sencilla y generosa", que tiene "los pies en la tierra", ha marcado a estas mujeres de más de diez nacionalidades, que con el tiempo han sido reubicadas a otras viviendas pero que siguen acudiendo a Al-Manaar para "compartir y recordar", según relata esta madre de dos hijos. 

Lillian Olwa, otra ugandesa que llegó a Londres en 2000 como refugiada y que, como su compatriota, lo perdió todo en el incendio dice a Efe que "la cocina se convirtió en un lugar terapéutico, aún es clave en el proceso de curación". 
Tras varias visitas, la duquesa les propuso hacer un libro de recetas junto con la Fundación Real a fin de recaudar fondos para poder abrir a diario la cocina, y el pasado septiembre se publicó "Together: our community cookbook", que recoge deliciosos platos caseros de Irak, Yemen, Rusia, Uganda, Argelia o Líbano. 

Con el dinero de las ventas, la fundación reformó la cocina, conocida como "Hubb" (amor en árabe), y apoya a las mujeres en sus propias iniciativas sociales, lo que las ayuda a superar el trauma que aún padecen. 

"Perdí a mi mejor amiga Rania y sus dos hijos. Fui la última persona con quien habló por teléfono, y recuerdo que se alegró mucho de que yo hubiera logrado escapar, sabiendo que ella iba a morir. Es el tipo de persona que era, pensando siempre en los demás", rememora emocionada Mahmud. 

A Olwa, el siniestro y el posterior traslado a alojamiento provisional le recordaron su huida del conflicto en el norte de Uganda, ha revivido "muchas experiencias traumáticas" que trata de superar con ayuda de los psicólogos del sistema público. 
La iraquí de 62 años Ahlam Saeid, máster en química y madre de cuatro hijos ya adultos, no puede sacarse de la cabeza lo que oyó y vio aquella fatídica noche, "los gritos y la línea naranja del fuego expandiéndose", explica. 

El día de la visita de Efe al Hubb se ha estropeado el horno, pero Saeid ha traído de casa una enorme fuente de "timman bagilla", arroz con habas, eneldo y pollo, uno de los platos del recopilatorio. 

Llegada al Reino Unido en 2001 desde Mosul, ella es una de las mujeres que ha aprovechado la ayuda de la fundación para emprender un proyecto solidario: un puesto de comida iraquí en el mercadillo de Portobello, con el que quiere "promover la imagen" de su país y "animar" a sus compatriotas, que se sienten "solos y rechazados".  

También Mahmud se ha lanzado con Kina Mama, una organización que ofrece comida nutritiva a las mujeres desamparadas que acaban de dar a luz, mientras que Olwa planea reunir en torno a una mesa a mujeres con sida y la yemení de 31 años Halima Al-Hudafi ofrece clases de repaso a niños. 

Para todos sus proyectos ellas cuentan con el apoyo moral y práctico de sus amigas Jennifer-Fatima Ondokor; Leila Hedjem; Oxana Sinitsyna; Intlak Alsa; Amaal Abd Elrasoul y tantas otras mujeres de la cocina de Grenfell, quienes, mediante la comida, han transformado en amor la tragedia.

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