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Padres que escuchan a sus hijos los hacen más inteligentes. Pixabay

Padres que escuchan a sus hijos los hacen más inteligentes. Pixabay

Estilo de Vida

Hijos escuchados por sus padres son más inteligentes dice estudio

Padres que escuchan de forma amable y empática a sus hijos los ayudan a avanzar los eventos traumáticos en la vida de un niño y los hacen más inteligentes

Por: New York Times

Unas conversaciones comprensivas entre padre e hijo son esenciales para ayudar a los niños a superar las dificultades y a que les vaya mejor en la escuela, señala un estudio reciente.

Los eventos traumáticos en la vida de un niño pueden hacer que el niño descuide el trabajo escolar, y aumentar las probabilidades de que acaben repitiendo curso, encontraron los investigadores.

Pero que al menos uno de los padres escuche de forma amable y empática parece ayudar a los niños a superar el estrés tóxico provocado por esos eventos, lo que resulta en un mejor desempeño en la escuela, según el estudio. 

Padres que escuchan a sus hijos los hacen más inteligentes. 

Un padre empático tiene un impacto más fuerte en el desempeño escolar de un niño con dificultades que si comen regularmente en familia o viven en un vecindario seguro y bien mantenido, comentó la investigadora principal, la Dra. Angelia Robles, pediatra de Novant Health Developmental-Behavioral Pediatrics en Charlotte, Carolina del Norte.

Padres que escuchan a sus hijos los hacen más inteligentes

"El progenitor de verdad tenía la mayor influencia", dijo Robles. "Los niños tenían seis veces más probabilidades de completar las tareas escolares y seis veces más probabilidades de que la escuela les importara" si podían compartir ideas o hablar sobre cosas importantes con uno de sus progenitores.

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En su estudio, Robles y sus colaboradores analizaron datos extraídos de una encuesta federal de 2011-2012 de más de 65,000 niños y adolescentes de 6 a 17 años.

 

 

Encontraron que los eventos adversos en la niñez podían afectar seriamente el interés de un niño en la escuela, entre ellos la violencia doméstica o en el vecindario, las dificultades económicas, el abuso de sustancias o la enfermedad mental en casa, la muerte o encarcelación de un cuidador, y el divorcio o la separación de los padres.

Lo que es incluso peor es que el efecto negativo en el desempeño escolar aumenta con cada evento adverso adicional. Los niños con cuatro o más eventos adversos en sus vidas tenían casi tres veces más probabilidades de repetir un curso, tres veces más probabilidades de que la escuela no les importara, y cuatro veces más probabilidades de descuidar las tareas escolares.

Pero los investigadores encontraron que la implicación positiva con un padre empático podía hacer mucho por compensar el daño provocado por la vida

Un padre empático aumentaba seis veces las probabilidades de un niño de completar las tareas escolares y de estar implicado en la escuela, y casi duplicaba las probabilidades de que un niño nunca repitiera un curso.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 8 de julio de la revista Pediatrics. "A un niño que experimentó un trauma vital le podía ir mucho mejor en la escuela si decía que su padre o madre lo quería y que podían hablar juntos sobre las cosas", dijo la Dra. Rebecca Dudovitz, profesora asistente de pediatría en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA. Dudovitz es autora de un editorial publicado con el estudio.

Un progenitor implicado era mucho más importante que cualquier otro factor en casa o en el vecindario, encontraron los investigadores.

Por ejemplo, comer en familia cinco o más veces por semana aumentó las probabilidades de que un niño hiciera su tarea escolar y de que le importara la escuela en apenas alrededor de un tercio, mostraron los resultados.

"Pensamos que las comidas regulares en familia serían protectoras, y lo fueron, ligeramente, pero es más importante si durante la cena se tiene una conversación o la televisión está encendida", dijo Robles.

Un vecindario seguro y bien mantenido también tuvo cierto efecto protector en los niños, al igual que unos vecinos que brindaban respaldo y unas instalaciones cercanas, como parques y centros comunitarios, encontraron los investigadores. Pero ninguno de esos factores ni se acercó a ofrecer el beneficio de contar con un padre o madre que escuchara.

Por ejemplo, un vecino que ofrezca respaldo podría hacer que fuera un 85 por ciento más probable que un niño terminara la tarea escolar, un 60 por ciento más probable que le importara la escuela, y un 40 por ciento más probable que nunca repitiera un curso.

Otros estudios también han mostrado que contar con cualquier adulto implicado en sus vidas mejora las probabilidades de éxito de un niño, aunque solo sea un vecino, dijo Dudovitz.

"Hay muchos estudios que sugieren que incluso las relaciones con personas que no son los padres plantean una inmensa diferencia", afirmó Dudovitz. "Simplemente poder decir que se tiene un adulto mayor implicado en su vida se asocia con muchos resultados positivos de salud en los niños".

Por ejemplo, los estudios han mostrado que una relación positiva con un maestro o entrenador puede reducir el riesgo de abuso de sustancias de un niño, apuntó.

"Los niños prestan atención constantemente a los adultos de sus vidas, aunque a los adolescentes parezca no importarles para nada lo que tengamos que decirles", añadió Dudovitz. "De verdad nos están viendo y quieren ser vistos como individuos completos".

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