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Los cambios que se experimentan en esta etapa son diversos  Foto: Unplash

Los cambios que se experimentan en esta etapa son diversos Foto: Unplash

Estilo de Vida

Ser mamá envejece más que fumar o beber, lo dice la ciencia

El hecho fue confirmado por una investigación realizada por la Universidad George Mason en Virginia, Estados Unidos

Por: Laura Trejo

Seguro te ha pasado que te encuentras a tus amigas de la secundaria en la calle y te preguntas, ¿qué carambas les paso?, bueno resulta que fueron mamás y como si fuera magia lucen como si fueran mucho más grandes de lo que realmente son. No, no fue tu imaginación se trata de algo real que está confirmado por la ciencia: la maternidad te hará envejecer más raído que tu afición por la bebida, el tabaco o tus kilitos de más (si es que los tienes). 

El hecho fue confirmado por una investigación realizada por la Universidad George Mason en Virginia, Estados Unidos, la cual reveló que el hecho de que te conviertas en mamá es la causa de una transformación a nivel celular como resultado del alto grado de desgaste físico que demanda. 

Los científicos estudiaron a 2 mil mujeres de entre 20 y 44 años de edad y los resultados de sus análisis fueron reveladores: el acortamiento de los telómeros en las madres era comparable al de las mujeres sin hijos que tenían 11 años más.

La maternidad lo cambia todo  Foto: Unplash

Lo más revelador es que las mujeres que no eran madres, y en este caso más jóvenes, llevaban una vida sedentaria, así como cierta afición por el alcohol y el cigarrillo. 

Los telómeros, según explican los médicos, son la porción final de un cromosoma que está asociado a la longevidad. Es natural que se acorten que a medida que envejecemos, pero esto demostraría que la maternidad es un acelerador en el proceso.

La investigación también dio cuenta de una tragedia: entre más hijos tengas tus telómeros se harán más cortos. 

Así se explica la situación en voz de los expertos: “encontramos que las mujeres que tenían cinco o más hijos tenían telómeros más cortos en comparación con las que no tenían ninguno, y son relativamente más cortos que las que tenían uno, dos, tres o cuatro hijos, incluso”.

Lo anterior puede tener su explicación en la gran cantidad de estrés que produce la labor de criar en las mamás; ello sumado a las pocas horas de sueño, así como la inestabilidad en los horarios de comida. Al final el resultado es un desgaste los órganos y el cerebro.

No es para menos que muchas mujeres se asusten cuando les hablan de ser madres, pues además de una gran responsabilidad, los hijos también comprometen el físico.

 Aún así con todo y todo, aquellas que deciden ser madres viven la experiencia al máximo, con todo y sus implicaciones. Si es tu caso, disfrútalo. 

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