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Hacer el amor en un motel es más excitante que en la misma cama

Hacer el amor en un motel es más excitante que en la misma camaPixabay

Intimidad

Hacer el amor en un motel es más excitante que en la misma cama

La llama de la pasión nunca se debe apagar y si es necesario visitar un motel, hay que hacerlo, la confianza y la comunicación es básica en una pareja

Por: Yajaira Villarreal

Hace algunos días estaban platicando un grupo de amigas y una a otra se decían lo bien que los maridos las tratan en la intimidad, otra muy tranquila escuchaba y observaba como aquellas mujeres en cada convivio, platicaban las hazañas intimas.

Por mucho tiempo ellas habían tenido reuniones, son amigas desde hace décadas, y todas están casadas. De un tiempo para acá Romy no hablaba sobre su intimidad, le daba pena lo que ella estaba experimentando con su marido. 

La cama de un motel es más exitante que la misma cama de casa. Foto: Pixabay

Atenta escuchaba a Paty que decía cómo su esposo la sigue consintiendo tanto en la cama, que la chispa del amor no se había apagado y que cada día estaban más unidos que nunca. Mientras que Karla decía que el Kamasutra fue un descubrimiento que le ha resultado bastante bien.

Romy en silencio, sabía que ella no estaba siendo feliz en su vida intima, si había romanticismo, su esposo la amaba demasiado y ella también a él, pero se estresaba demasiado al ver que algo no andaba bien y que no sabía como resolverlo. 

Se trataba de llegar a la cama, hacer el amor y otro día igual, ella no es que no lo disfrutara, si lo hacía pero algo no estaba bien y se encargó de descubrirlo precisamente en esa plática de amigas.

Romy tomó la palabra y les dijo: Escucho que han estado cambiando muchas cosas en su intimidad, yo estoy un poco desconcertada, no se si es mi estado mental o mi libido está funcionando raro.

Las amigas la escucharon atenta cuando Romy les empezó a contar sobre todo lo que habían estado haciendo ella y su esposo. De pronto Karla le dijo:

Amiga Romy ya se que es lo que te hace falta, la toma del hombro, la mira a los ojos y le dice: 

Cambia de escenario, lo que pasa es que te has convertido presa de tu cama, de tu zona de confort, te recomiendo un motel.

¿Un motel?. Pero nosotros nunca hemos ido a esos lugares, y cómo le diría a mi esposo, ustedes saben que somos muy reservados en ese aspecto.

-Amiga, si quieres vivir en el infierno de la monotonía, allá tú, la solución la tienes en tus manos, si tienes suficiente confianza, dile a tu esposo, plantearle que van a probar a ver qué pasa.

Pronto la reunión se dio por terminada y Romy, llevaba tarea en su mente. Esa noche hizo el amor con su esposo, pero estuvo más ausente que nunca, el esposo le preguntó que si le pasaba algo, y esta de inmediato aprovechó la oportunidad para decirle que ¡Sí!.

Fue como un grito desesperado, ¡Si amor, me pasa algo desde tiempo, estoy empezando a sentir que no avanzamos en esta cama, que ha estado con nosotros tantos años, siento que cuando hacemos el amor, nos quedamos a media, necesitamos salir de nuestra habitación.

El esposo atónico, le contestó: Amor entonces hagamos el amor en otro lugar, dime a donde quieres ir y vamos, ambos se abrazaron y lloraron, pues se amaban demasiado y habría que sostener esa columna tan importante en los matrimonios. 

Al día siguiente, ella esperó a su esposo en casa, se puso bella y metió lencería erótica en una bolsa, cuando él llegó, ella lo besa y le dijo vuelve al carro, pero esta vez yo manejo. Ella se fue a un motel a las afueras de la ciudad. 

Ahí por primera vez se acostarían en otra cama, con servicio a ella. El teléfono sonó para saber si querían algo de beber y el esposo dijo: Traigame cervezas y fresas, ambos sin planear nada, fueron espontáneos, incluso parecían vivir una fantasía en la que eran extrovertidos, disfrutaron cada rincón de esa habitación.

Tras despedir aquel orgasmo, Romy se sintió viva, feliz, enamorada y con el final que todo mundo quiere en las películas de amor. 

En la siguiente reunión Romy llegó con una sonrisa y con un pronunciado escote, y eso fue lo que les dijo a sus amigas:

Una disculpa, esta noche no podré acompañarlas porque festejo 10 años de casada, saldremos por unos tragos y visitaremos las afueras de la ciudad. Gracias amigas por esos consejos que han salvado mi vida íntima, en donde mi propia cama era mi enemiga. 

¡Nos vemos pronto!

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