Opinión

Luisa y el síndrome de la abuela esclava

“Cada año, cientos de miles de personas mayores de 60 años son maltratadas, abandonadas o económicamente explotadas. A esto se le llama maltrato o abuso de ancianos.”

Por Jaqueline López leal

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Luisa y el síndrome de la abuela esclava

Luisa y el síndrome de la abuela esclava

Luisa, una amorosa madre, amiga y abuela, de 83 años, tuvo una hemorragia cerebral que la dejó incapacitada para cuidarse por cuenta propia. Su hijo se ofreció a ayudarla y Luisa  se mudó con él y su familia. Pero el hijo y la nuera trabajaban todo el día y estaban ocupados con sus hijos por las noches. La abuela  Luisa, odiaba ser una carga para ellos y trataba de cuidarse a sí misma.

Ella se esmeraba por querer tener contenta a la familia de su hijo, era muy acomedida en todo, a la hora de la comida siempre quería colaborar, aún con sus limitantes motrices, por las consecuencias de su enfermedad,  no aportaba mucho en las tareas del hogar, sin embargo, pocas veces la veían sentada sin hacer nada.

Su andadera y su bastón fueron siempre sus fieles compañeros, ella trataba de no solicitar apoyo para su movilidad y traslado a sus familiares, le gustaba leer los periódicos por las mañanas, tomarse su taza de café, acompañado de unas deliciosas galletas Marías, de las doraditas, porque decía que esas sabían más ricas.

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Un día, Esperanza, amiga de Luisa, vino a visitarla. Se sorprendió al ver que tenía manchas de comida en su ropa y moretones en sus brazos y piernas. Luisa parecía deprimida y retraída y no se parecía en nada a aquella mujer alegre y ocurrente que había sido su amiga durante tantos años. A Esperanza le preocupaba que la familia de Luisa la estuviera descuidando.

Por lo que angustiada por la situación y  deplorable condición que  encontró a su querida amiga, le cuestionó que estaba pasando, y de inmediato Luisa, le respondió que todo estaba bien sólo que no le gustaba estar  sentada, quería sentirse  útil,  con las pocas cosas que podía hacer dentro de la casa de su hijo,  y así él  no se enfadaría de tenerla con su familia,  al trasladarse por su condición, se golpeaba con alguna esquina del mueble de la sala o del comedor. Pero todo está bien, le dijo a su amiga, me dan un techo, donde poder estar. La Vida así es, ya no la podemos cambiar. 
Esperanza, por favor, te pido, no lo comentes con mi hijo, no quiero hacerlo sentir mal. 

El maltrato de ancianos puede ocurrir en muchos lugares, incluso en el hogar de la persona mayor, en la casa de un familiar, en un lugar de vivienda asistida. El maltrato puede darse por parte de familiares, desconocidos, proveedores de atención médica, cuidadores o amigos.
Si estás pasando por situaciones similares a esta historia o conoces a alguien, pueden comunicarse a:
Centro de Violencia Intrafamiliar (Cavi) Mazatlán.
Tel: 6699-85-50-55.

En el último año, aproximadamente 1 de cada 6 personas mayores de 60 años sufrieron algún tipo de abuso en entornos comunitarios. (OMS).
(para poner en sombreado).

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