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El dios del amor.

El dios del amor.Foto: Unplash

Romance

La verdadera historia del "ángel del amor"

Todos lo conocemos como "Cupido" el dios del amor capaz de unir y separar parejas

Por: Nadxiely Chavez

El dios del amor.(Foto: Unplash)

El dios del amor. | Foto: Unplash

Cuando se trata de habla del amor es imposible que no pensemos en ese niño gordito alado y armado con arco y flechas mundialmente conocido como Cupido. Sus flechas son disparadas tanto a dioses como humanos y provocan que se enamoren profundamente. Pero en la mayoría de las ocasiones lleva los ojos vendados, para demostrarnos una vez más que el amor es ciego.

A pesar de que todos conocemos sus objetivos y la tarea que realiza pocas veces nos ponemos a pensar en su historia. Según la novela latina "El asno de oro" o "La Metamorfosis" de Apuleyo (s. II d. C). Se dice que en la antigua Grecia, Cupido era conocido como Eros, que era el hijo más joven de Afrodita la diosa del amor, la belleza y fertilidad.

Para los romanos Cupido es el dios del amor, hijo de Venus y Marte, dios de la guerra. Se dice que Cupido era ayudante de su madre Venus y juntos dirigían la fuerza primordial del amor y la llevaban a los mortales.Una de sus características más significativas eran su picardía y carisma, pero a veces era cruel con sus víctimas, ya que no tenía escrúpulos.

Se caracterizaba por las dos clases de flechas que llevaba en la espalda: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo de plumas de búho que provocaban la indiferencia. Por supuesto que él sera consciente de todo el poder que tenía y se daba el lujo de rechazar la petición de su madre y los demás dioses de interferir en el curso de la vida de muchos mortales, así que llegó a provocar algunos problemas a los dioses.

Pero un día se enfadó con Apolo cuando éste bromeo sobre sus habilidades como arquero, así que el enfadado Cupido hizo que Apolo se enamorara de la ninfa Dafne y a ella le disparó una flecha con punta de plomo. Se dice que Dafne rezó al dios Peneo pidiendo ayuda y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

A pesar de todo, de su rebeldía y travesuras, Cupido  cumplía con su cometido, pero con el paso del tiempo Venus comenzó a mostrar preocupación porque su hijo no crecía,así que en busca de la razón se dirigió al Oráculo de Temis, quien le dijo que "el amor no puede crecer si pasión". Venus no comprendió esto hasta que nació su hijo, el dios de la pasión y pudo ver que cuando éste y Cupido estaban juntos el último se convertía en un bello joven, pero cuando se separaban volvía a ser niño.

En otro lado de la Tierra de los mortales vivía una princesa llamada Psique (Alma), que a pesar de su enorme belleza no lograba encontrar un marido, pues los hombres que la idolatraban no se sentían dignos de ella. Viendo esta desagradable situación, su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen esposo para Psique, pero éste predijo que ella encontraría el amor en un precipicio.

Venus celosa de la gran belleza de Psique, le pidió a Cupido que hiciera que se enamorara locamente del hombre más feo, vil y despreciable del mundo. Enterada de que la chica se encontraba al borde el abismo, envió a su hijo a dispararle sus flechas, pero para sorpresa de Venus, cupido se enamoró profundamente de ella y creció hasta convertirse en un hermoso joven.

Aún en contra los deseos de su madre, Cupido llevó a Psique por arte de magia a un castillo aislado y se casó con ella, teniendo como condición de que como simple mortal, tenía prohibido mirarlo. La princesa no sentía temor al tenerlo cerca, ya que su voz era muy dulce, por lo que estaba segura de que no era un monstruo, sino el esposo que toda suu vida había deseado.

Él la visitaba todas las noches, con la condición de que no viera sus rostro. Pero esa felicidad no era bien vista por todos y sus hermanas envidiosas de que gozaran de una relación exitosa convencieron a Psique de que viera a su esposo.

Esto le valió el castigo de ser abandonada por Cupido, quien con mucha tristeza tuvo que despedirse diciéndole que "El amor no puede vivir sin confianza". Expulsada del castillo, la arrepentida princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando una serie de desafíos cada vez más difíciles y peligrosos impuestos por Venus.

Fueron muchos los obstáculos que tuvo que atravesar, también se le dio una caja que tenía que llevar al inframundo sin abrir. Otra vez desobedeció, por lo que el castigo fue entrar en un sueño profundo que parecía la muerte. Finalmente Venus la perdonó y los dioses conmovidos por el amor de Psique hacia Cupido, la convirtieron en una diosa para que pudiera estar al lado de su amado.

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