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La amante

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Vida

Carta perdida de una amante

Muchos se habla de que el infiel es así porque es la amante quien lo domina

Por: Yajaira Villarreal

Hola me llamo Yoli, ,estuve de amante de un hombre que era casado, él siempre me consentía en todo, a mi nunca me interesó que el se divorciara, yo tenia bien claro que era sólo por conveniencia, y no se lo ocultaba. Me atrevo a contar esta historia porque hay cabos sueltos que a veces las esposas no comprenden por ejemplo:

Un día nos vimos apenas íbamos iniciando la relación, y él me decía, que tenía problemas con su esposa y que ya no dormían juntos, yo como desde siempre me he caracterizado por ser sincera, le dije:

Oye tranquilo a mi no me importa si duermes o no con tu esposa, creo que no me deberías decir nada de esto, es mejor que solo hagamos lo que tengamos que hacer, yo me refería a que solo tendríamos intimidad.

Carta de una amante

Fui clara con él y le dije que sólo quería que me apoyara económicamente para sacar adelante a mis dos hijos y que no había nada de enamoramientos, que sólo nos veríamos cuando él quisiera pero sin compromiso a sentirme nomás de él.

Bueno, esta persona aceptó, pero de pronto empezaba a hablarme de como discutía con su esposa, de como ella había engordado y ¿saben qué? a mi me daba coraje, el cómo él se refería a su esposa.

"¿Por qué no hablas con ella y tratan de resolver sus diferencias?" y él me contestó con otra pregunta ¿Y por qué tu no me puedes amar?, 

Yo me quedé callada, en si, creo que me confundía cada vez que decía cosas como esas. Un día le dije que ya no lo quería ver, que buscara a otra amante y que le fuera bien. Pero parece que eso lo mantuvo más apegado a mi, de pronto me abrazó y me dijo es que he aprendido a quererte, no me dejes, quiero que sigas siendo mi amante.

Saben, me dan tristeza esas esposas que dan todo por un hombre, aman, lavan, trabajan, atienden sus hijos, ellas si que se entregan a su familia. Si soy amante pero eso no quiere decir que no vea la realidad, o que no sienta, ¡Claro que siento!, pero tengo bien claro que es lo que no quiero en mi vida.

Así que un día me cambié de casa y no volví a saber más de ese hombre. Es mentira que nosotras todo el tiempo los tratamos bien y hacemos cuanta cosa nos piden, ¡No!, a veces son ellos los que andan huyendo quien sabe de que emociones que sólo quieren refugiarse en brazos nuevos en otra cama, lejos de lo que le estresa y de la rutina.

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