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Mirar el mar proporciona felicidad

Mirar el mar proporciona felicidadFoto: Pexels

Vida

Mirar el mar te dará felicidad según estudio

Una investigación demostró que los sonidos del mar reducen los niveles de cortisol, la hormona del estrés y proporciona la calma

Por: Nadxiely Chavez

Muchas personas disfrutan viajar a la playa, ya que lo consideran relajante. De hecho muchas asociamos esta acción con las vacaciones, ya que desde hace años ha sido el mejor lugar para ir a disfrutar de los días de descanso, lejos de las responsabilidades cotidianas.

Para confirmarlo un estudio acaba de revelar que esto se debe a que el mar activa el estado de felicidad en el cerebro. Uno de los tantos beneficios que nos proporciona estar cerca del mar fue descubierto por un equipo de científicos que se dio a la tarea de estudiar la relación entre el contacto con la playa y la salud en un proyecto llamado BlueHealth (salud azul).

Otro de los hallazgos de dicha investigación es que los sonidos del mar estimulan un área del cerebro llamada corteza prefrontal y llegaron a la conclusión de que el mar amplía en nuestros cerebros la capacidad de autoconocernos y de sentir un bienestar emocional.

Mirar el mar nos regala felicidad según estudio. Foto: Pexels

Por otro lado, otro estudio apoya la tesis de que estar cerca del océano produce un efecto sanador. En éste se llegó a la conclusión de que cuando nos encontramos en la playa, nuestro cuerpo absorbe los iones negativos que despiden las ondas del océano e impulsan cambios en nuestras moléculas, y así incitan a nuestro organismo a absorber más oxígeno y a regular nuestros niveles de serotonina, una sustancia que controla la ansiedad, lo que resulta en una sensación de paz similar a la que sentirías luego de hacer yoga.

Varios especialistas afirmaron que el ruido que emite el mar reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés y puede proporcionarnos la calma. Incluso llegaron a sugerir que nos recuerda al sonido de los latidos del corazón de nuestras madres cuando estábamos en el vientre materno, lo que podría tener un impacto emocional relacionado con la protección y seguridad.

De acuerdo al neurocientífico Michael Merzenich, nos sentimos más seguros cuando estamos en lugares libres de amenazas como animales salvajes en la selva o delincuentes en una gran ciudad y la superficie del mar que se pierde en el horizonte de manera plana y constante le transmite a nuestro cerebro esa sensación de estabilidad y seguridad.

Cuando miramos hacia el mar, o a lo largo de la costa, percibimos un entorno predicible y estable

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